miércoles, 24 de octubre de 2012

VII



Mientras se desliza el tiempo
por la pendiente de la tarde
y las primeras sombras
depositan su mirada en las calles,
vuelan unas gotas de alegría,
prendidas en las brisa fría
que entra por la ventana.

Llegan a mí las campanadas
que me anuncian otra noche,
una más,
en la que el sueño se adueñará de mis párpados.
Imágenes inconexas,
leves balanceos de una cuna olvidada,
de sábanas arrugadas,
amalgamas de versos y soledades,
rostros y manos que se mueven
de escenario en escenario,
piedras y palabras,
puentes, carreteras, edificios…

Vestida de noche, con la noche a la espalda,
nombrando lo innombrable,
en un tumulto de recuerdos,
sueño con caminos,
con los que anduve, con los que dejé
en cada encrucijada…
Y después, presa en sudor,
enredada en silencios,
abro los ojos…
Pero la madrugada tarda en llegar.
¿Será que olvidó las campanas?
Todavía no es la hora…

Aquí en galego

martes, 16 de octubre de 2012

MEMORIA NEGRA

El tiempo pasa. Tras de sí va dejando cicatrices. Unas son de alegría. Otras de furia. A veces las vemos. Otras volvemos la vista a otro lado, como si nunca hubiesen existido quienes causan las heridas…
Miro atrás. Hace 10 años todo iba bien, la vida era excitante. Pero he encontrado algo que me ha recordado que las mentiras solamente producen dolor e impotencia.



Esta foto está colgada en el pasillo de mi casa. Porque no quiero olvidar los buenos momentos que viví hace 10 años. Porque no quiero olvidar, ni quiero que nadie que entre en mi casa olvide nunca tanta ignominia…

Seguiré añadiendo cosas a esta MEMORIA NEGRA, gracias a las imágenes de mi hermano Xulio y a textos elaborados desde la indignación de alguien que, siendo de tierra adentro, siente dolor por el mar.

Nadie debería olvidar nunca los nombres de las personas que, teniendo en su mano el poder para evitar aquella catástrofe, prefirió hacerse un hueco en la política a costa de la vida.

Quiero dedicar mi más sincero homenaje a cuantas personas de más allá del Padornelo y la Canda, de Pedrafita y del Eo, emplearon su tiempo y su sudor en limpiar la mierda que hace casi 10 años dejaron la incompetencia y la avaricia en A Costa da Morte.

Aquí en galego

miércoles, 3 de octubre de 2012

DE NUEVO, DON BLAS...

Don Blas cruzó definitivamente la carretera para charlar con sus amigos de la casa de en frente. Le gustaba hacerlo y, aunque las verjas siempre estaban cerradas, él buscaba la forma de salir, sin mirar antes a un lado y a otro y sin respetar el paso de peatones que hay delante de la casa. Era un perro tonto y arriesgado.

 Ahora descansa bajo el membrillero de la huerta, junto a su amiga Cuca...


jueves, 27 de septiembre de 2012

JFK - V

Bajamar y niebla
Gracias, Gabi

Dio vueltas a la forma de contestar cortésmente a aquel inesperado mensaje y a la invitación. El encuentro de la mañana la había dejado sin armas para responder. Percibía que había algo en JFK que todavía no había descubierto. Rescató de entre sus papeles un diario que había escrito durante aquellos diez años de relación clandestina y leyó con calma.


“Hoy hemos decidido ir a vivir bajo el mismo techo. Le he dicho que me parecía absurdo alquilar un apartamento, cuando los nuestros ya están pagados. Ahorraríamos mucho. Pero se ha empeñado en que nada puede ligarnos a nada, así que decidimos buscar otro”.


“Me ha costado mucho hacer el traslado, pero la ilusión me ha dado fuerzas. Llevo pocas cosas: ropa, papeles importantes y libros. No sé que habrá empaquetado él, pero me da igual. Lo importante es que a partir de hoy vamos a compartir todo. Hasta el cuarto de baño.”

“A veces no sé en qué piensa. Llega y se tumba en el sofá sin más, sin preguntar nada, sin contar nada. No sé si algo va mal, pero no me gusta su actitud. Este apartamento me agobia, nada es personal en él. Es como si hubiésemos construido algo falso. Todavía sigo sin entender por qué no ha accedido a vivir es su apartamento o en el mío. Esos espacios están vacíos y compartimos algo que nos es ajeno. Ayer he vuelto a mi apartamento al salir del trabajo y me he dado cuenta de las muchas cosas que he dejado atrás. Supongo que a él le ha pasado lo mismo. Se lo he comentado por la noche, pero no contestó.”

Diez años son muy poco tiempo en toda una vida. Sin pensarlo mucho más, contestó a aquel mensaje de correo.

“Mañana a las 20:30h nos vemos, si quieres, en el “Santo y seña” para tomar un café. Después decidiremos. Un abrazo. Sara”.

jueves, 30 de agosto de 2012

JFK - IV

Rubbing on the dune

Xulio López

 

Guardó el mechero en el bolsillo y tiró en la papelera el vaso de café y el paquete de tabaco vacío. Ascendió la pendiente y entró en el edificio sin mirar atrás. Entró en su despacho y recogió los papeles de la mesa. Puso el abrigo, colgó el bolso de su hombro izquierdo y se metió en el ascensor. Al llegar a recepción, dejó las llaves y la tarjeta en el mostrador y se dirigió al aparcamiento. JFK seguía allí. Entró en su coche, colocó el cinturón de seguridad, giró la llave del contacto y arrancó el motor. Volvieron a sonar las sirenas de las ambulancias y se hizo a un lado. Cuando vio que la calzada estaba libre, emprendió el camino de regreso.

Eran las 9 de la noche cuando despertó. En la mesa del salón había restos de comida y una lata de cerveza vacía. Trató de pensar con calma en lo que había pasado aquella mañana, pero le dolía la cabeza y todavía tenía sueño. Fue a la cocina y bebió un vaso de agua. Luego se dirigió a su habitación y, al verse en el espejo, se dio cuenta de que todavía llevaba puesto el abrigo. Se desvistió con calma, se puso un pijama, regresó al salón y recogió la mesa. Escuchó los mensajes del contestador automático, buscó en el bolso un paquete de tabaco y un mechero y se sentó delante del ordenador.
Abrió su cuenta de correo y fue leyendo y contestando uno a uno cada mensaje. Cuando estaba a punto de cerrarla, entró uno que llamó su atención…

“De: lapecera_2281@...”
“Asunto: Invitación”
“No puedo dejar de pensar en nuestro encuentro de esta mañana. Tengo la impresión de que me guardas rencor por haber dejado mi trabajo en la empresa sin haberte avisado, pero me gustaría contarte por qué lo hice así, puesto que creo que te debo una explicación.
Insisto en que me gustaría cenar contigo antes de viajar a Riga. He retrasado el vuelo hasta el sábado, así que todavía quedan dos días. Tú decides si quieres o no cenar conmigo y eliges el día, la hora y el sitio. Pero si no te interesa lo que pueda contarte, no respondas y elimina este mensaje…” 

Su corazón dio un vuelco. Era él, de nuevo, desde una cuenta desconocida. ¿De dónde habría sacado eso de “la pecera_2281”? La pecera… Giró la cabeza hacía la estantería que había al lado de la puerta. Allí estaba aquel globo de cristal lleno de piedrecitas, pequeños papeles y una foto… Se levanto y buscó entre aquella extraña mezcla uno especial.

Dos de febrero de… Sta. Lucía, 81… Una pequeña casa de madera alquilada en una urbanización cercana a la playa, lejos de cualquier parte. Habían sido unas buenas vacaciones. Sí. Dos semanas de paseos al aire libre, con la bufanda enrollada al cuello y el gorro calado hasta los ojos, libros, bocadillos en la estación de tren, dos pequeñas maletas, arena, lluvia, mucha lluvia… Y mucho frío.

sábado, 11 de agosto de 2012

VÍA MUERTA

Era temprano cuando sonó el timbre del despertador. Aunque su cuerpo se empeñaba en seguir aferrado al sofá, sintió que en aquella fría madrugada de invierno algo le llamaba. Se levantó y se acercó a la ventana. A través del cristal vio que el aguanieve arreciaba por momentos y que los árboles de la alameda se movían al furiosos compás del viento. Fue al baño, lavó la cara y arregló un poco el pelo.
Con parsimonia, recogió todos los documentos de su mesa de trabajo y los metió en una carpeta que guardó en el cajón. Colocó los libros en el estante, los lápices en el lapicero y unas fotos viejas y amarillentas en una caja blanca de cartón. Vació el cenicero, lo lavó cuidadosamente y lo dejó de nuevo sobre la mesa. Ató la bolsa de basura y la sacó al rellano. Fue comprobando, en cada estancia de su pequeño espacio, que todo estuviese en orden. El lavavajillas vacío y el menaje en los armarios de la cocina. La lavadora abierta, para que no se estropease la goma con la humedad. El tendal desocupado y la ropa escrupulosamente organizada en el armario. La cama bien hecha, con ropa limpia.
Volvió a su mesa de trabajo y encendió el ordenador. Eliminó su carpeta personal y abrió su cuenta de correo. Con mucha calma releyó todos los mensajes de su familia y de sus amistades, para luego seleccionarlos y eliminarlos definitivamente. Apagó el ordenador, desenchufó todos los cables de la red y sacó la clavija de conexión del teléfono. Abrió la tapa del teléfono móvil, extrajo la tarjeta, la hizo pedazos con unas tijeras, volvió a colocar la tapa en la ranura, arrojó los restos al inodoro y tiró de la cisterna. Sacó la cartera del bolsillo y la dejó sobre la mesa, al lado del teléfono móvil.
Cerró la llave general del agua, vistió su grueso anorak con capucha y enrolló una bufanda al cuello. Desconectó la corriente eléctrica, cerró la puerta con llave y se metió en el ascensor. Al llegar al portal, introdujo las llaves por la ranura del buzón de correo y salió.
La calle estaba desierta. Ya estaba amaneciendo y una densa bruma, mezclada con la lluvia y el viento, envolvió lo poco que quedaba visible de su rostro. Con las manos en los bolsillos y sin levantar apenas la cabeza, comenzó a caminar hacia la estación de tren. No tenía prisa. Tampoco tenía billete, ni documentación.


Esperándote


 
Cuando llegó comenzó a caminar de un lado a otro del andén. La poca gente que había iba y venía con sus cosas. Entró en la cafetería y pidió un café solo. Lo bebió de un trago, dejando unas monedas sobre el mostrador, sin pensar si sería suficiente. Era todo lo que llevaba encima y salió antes de que nadie le reclamase nada. Se encaminó hacia el final del andén y rebasó el límite de la estación. Continuó andando por la vía, hasta que sus pisadas se confundieron con los raíles y las piedras. No volvió la vista atrás.
Empezó a sentir calor, sacó la bufanda y el anorak y los tiró. Poco a poco la mañana iba clareando y sintió como aquel viento frío penetraba en su sangre. Sin saber cómo llegó al puente y sintió que una ráfaga de libertad lo golpeaba. No miró atrás ni vio lo que había delante. Sólo se dejó llevar.  La lluvia y la niebla ya eran parte de él…

jueves, 12 de julio de 2012

HAI QUE AMOLARSE!


Non sei de onde saquei esta foto... Pero é dEL...

Había tempo que non viña por aquí. Mil perdóns! E estou de paso, coma as anduriñas. Andei demasiado enredada en cousas moi urxentes e necesarias... Tamén importantes. E ademais volvo en galego. Non sei, quen non entenda, que busque nalgún tradutor deses que hai en rede, pero non teño moita gana (nin tempo) para ir facendo tradución simultánea. Máis miles de perdóns!

O caso é que me veu hoxe á cabeza, así, de repente, o conto ese das medidas de restrición de gasto público, pois seica as arcas do ESTADO ESPAÑOL non están para moitas ledicias. E claro, cando empecei a facer contas, pois sei sumar e restar, con e sen levada polos dedos moi ben, e contar e descontar soamente ata 999, pois a multiplicación aínda me vai grande e o 1000 escápame das contas, percateime de que non me saían nada ben...

Porque, a ver. Cando gañou as eleccións o PSOE, a principios dos anos 80, recén estreada a democracia e logo dunha ditadura longa e cruel, nacionalizáronse mil cousas, pois seica o país estaba en bancarrota. Todo foron aplausos. Mirade que ben o fixeron! Claro que, daquela eu aínda era estudante universitaria e as axudas que había eran escasas, pero seica eramos felices. Logo veu unha época de paxariños de cores, a entrada na OTAN, outra crise económica, a entrada na Comunidade euopea, o cambio das pesetiñas por euros e céntimos de euro... Despois veu o señor Aznar e España seica ía moi ben, demasiado ben. Logo veu o señor Zapatero e España ía mellor, moitísimo mellor...

Agora veu o señor Rajoy... Crédeme! Non teño nada contra el, pero para min o seu nome estará sempre unido aos "fiíños de "plastilina" do Prestige.


Xulio López (Xulio Pazo, fotógrafo)
Lira. Costa da Morte. Marea Negra.


E claro, non me creo nada de nada, porque para el (como antes o foi para outros) todo segue ben e soamente é cuestión de apretar un pouco máis o cinto e traballar ata criar malvas, todo se reduce a uns fiíños de plastilina. Nada de nada. Esforzo para toda unha cidadanía (recoméndovos a lectura do libro "15.724" de Xesús Constela Doce) quen, limpando pouco a pouco, correndo cara a nada ou a liberación, nunca garantida, conseguirá o benestar.

Pero claro, iso supón reducións de salarios, reducións nas pensións, reducións de prestacións por desemprego, incremento na retención para o IRPF, incrementos nos pagamentos polo uso de gas, carburantes, enerxía eléctrica e alimentos de primeira necesidade, incrementos de horario laboral para o funcionariado público, redución de persoal para substitucións por baixas por enfermidade e permisos por maternidade, redución de fondos para material funxible na administración pública, incremento de reteos en aulas, supresión de camas nos hospitais, supresión de fondos para a investigación en enfermidades, incremento de taxas universitarias, redución de axudas para estudos universitarios e formación, ....

Quédanme moitas cousas no tinteiro, pois non falei da xustiza, nin do emprego. E quedoume tamén o conto desa manga ancha que lle dan a quen ten miles de millóns en diñeiro negro e que pode facilmente lavar, pagando ás arcas do ESTADO ESPAÑOL unha nimiedade, os astronómicos (para min) soldos da clase política municipal, provincial, autonómica e nacional (de España), así coma os seus privilexios relacionados coas dietas por desprazamento para ir durmir nas cadeiras das cámaras de debate...

Hai que joderse! E se me desculpe o vocábulo. Pero, XA ESTÁ BEN!

MÁIS MERDA, NON, POR FAVOR! Xa nos chegou a merda do barco ese que... Non sigo. Igual estou demasiado indignada e non quero, por elo, ferir gratuitamente os semtimentos de ninguén, pero, XA ESTÁ BEN DE QUE SEMPRE NOS DEAN LABAZADAS ÁS MESMAS PERSOAS! XA VALE!


domingo, 20 de mayo de 2012

HASTA QUE AMANEZCA...


Creo que necesito unas vacaciones...
Para reflexionar, para reordenar, para descansar, para hacer mil cosas que tengo pendientes...


Pero volveré, cuando todo esté en orden...